Bajo cielos ominosos y sobre un paisaje plano y verde, las construcciones de apariencia fantasiosa de Lee Madgwick generan una sensación inquietante. Sus pinturas surrealistas muestran fachadas deterioradas y vegetación extraña enmarcadas por cielos nublados y gris profundo, casi siempre con algo sutilmente fuera de lugar.

En “Drift”, por ejemplo, algunos ladrillos se desprenden del techo de una estructura cúbica y flotan hacia el cielo uno a uno, mientras que “Fracture” desafía por completo la gravedad con una torre de departamentos suspendida en el aire y desmoronándose desde la base. Las escenas rurales de Madgwick evocan paisajes y edificaciones que suelen pasar desapercibidos, dotándolos de lo que él describe como “una corriente subterránea de amenaza traviesa.”

El humor oscuro también está presente. En “Echoes”, la mitad de un edificio parece haber desaparecido, como si una corriente lo hubiera arrasado tiempo atrás; dentro de lo que queda en pie, un tobogán de agua aprovecha la altura de los restos.

En las composiciones de Madgwick no hay personas, aunque su presencia se percibe en los grafitis sobre los muros o en las cortinas corridas de algunas ventanas. Su obra más reciente, cuenta el artista a Colossal, continúa retratando “esa melancólica y misteriosa otredad de edificios aparentemente abandonados bajo cielos pesados.”

El trabajo de Lee Madgwick se exhibirá en la Brian Sinfield Gallery, en Burford, Oxfordshire, del 18 de octubre al 4 de noviembre. Puedes ver más sobre su trabajo en su sitio web oficial y en Instagram.