Pequeños monumentos a lo que se va: las plantas metálicas de Álvaro Urbano
Todos sabemos lo rápido que cambia la naturaleza: un otoño que tiñe todo de dorado y luego deja ramas desnudas, o una planta de casa que se olvida de regar una semana y ya ves bordes marrones curvándose en sequedad. Esos momentos fugaces entre flor y marchitez son los que Álvaro Urbano decide preservar.
El artista esculpe plantas comunes en metal: convierte formas frágiles y vulnerables en un material resistente, y luego pinta sus colores y texturas con detalle minucioso. Es como crear “pequeños monumentos a cosas que normalmente desaparecen o cambian en días, o en minutos”, dice él mismo.
Inspirado en teatro y arquitectura, Urbano no se queda en piezas aisladas: sus esculturas suelen dejar un rastro de hojas en el suelo o brotar directamente de la pared blanca de la galería, con ramas retorcidas que invaden el espacio. “El espectador entra en estas situaciones como testigo de una escena que ya empezó”, explica.
Vive y trabaja entre París y Berlín, y actualmente tiene obra en exhibición en Spore Initiative (Berlín). Si estas plantas eternizadas te generan esa mezcla de melancolía y fascinación, explora más en su Instagram @alvaro_urbano.
¿Te pasa que ver algo efímero congelado en el tiempo te hace pensar en tus propios “momentos que se van”? Cuéntanos en comentarios o en Instagram qué planta o flor te gustaría ver inmortalizada así.














